Chequeo geriátrico anual: por qué no esperar a que "pase algo"
Hay señales sutiles que aparecen mucho antes de una caída o una descompensación. Una valoración a tiempo ayuda a conservar autonomía, seguridad y calidad de vida.
Muchas familias buscan atención médica cuando aparece una caída, una descompensación o un cambio importante en la memoria. Sin embargo, en el adulto mayor existen señales más sutiles que pueden aparecer mucho antes: caminar más despacio, perder fuerza, comer menos, olvidar con mayor frecuencia, dormir mal o necesitar cada vez más ayuda para actividades que antes realizaba sin dificultad.
Una valoración geriátrica integral permite mirar más allá de una enfermedad aislada. Revisamos el estado físico y funcional, memoria, estado de ánimo, nutrición, riesgo de caídas, enfermedades crónicas y todos los medicamentos que utiliza, buscando problemas que podrían pasar inadvertidos en una consulta convencional.
No es necesario esperar a que algo esté mal para acudir al geriatra. Envejecer también merece prevención. Una valoración a tiempo puede ayudar a conservar durante más tiempo aquello que más importa: autonomía, seguridad y calidad de vida.
Si ha pasado tiempo desde la última valoración de tu familiar, este puede ser un buen momento para conocer cómo está envejeciendo y qué podemos hacer para cuidarlo mejor.
