Teleconsulta geriátrica: cuando la distancia no debería impedir el seguimiento
Cuando trasladar a un adulto mayor es difícil, la teleconsulta permite mantener la continuidad del cuidado en pacientes seleccionados.
Trasladar a un adulto mayor hasta el consultorio no siempre es sencillo. Las dificultades para caminar, la dependencia de un familiar, vivir lejos o simplemente el esfuerzo que supone salir de casa pueden hacer que algunos controles médicos se posterguen.
En pacientes seleccionados, la teleconsulta geriátrica puede facilitar el seguimiento, permitiendo revisar síntomas, evolución, resultados de exámenes y medicamentos, además de orientar al paciente y a su familia sin necesidad de desplazarse.
Para aprovecharla mejor es recomendable tener a mano la lista de medicamentos, exámenes recientes y, cuando sea posible, contar con un familiar o cuidador que pueda aportar información sobre los cambios observados en casa.
La teleconsulta no sustituye una valoración presencial cuando esta es necesaria, pero puede convertirse en una herramienta muy útil para mantener la continuidad del cuidado. La distancia no debería significar dejar de acompañar la salud de nuestros adultos mayores.
